Sean Platton, Suthesh Sivapalaratnam, Priyanka Raheja. Diagnóstico y monitoreo del laboratorio en la hemofilia A adquirida. Hematology Am Soc Hematol Educ Program. 2023; (1): 11-18. The Royal London Hospital Haemophilia Centre, Bart Health NHS Trust, London, UK
Resumen Chat Claude 4.6
Descripción general
La hemofilia A adquirida (HAA) es un trastorno poco frecuente en el que los autoanticuerpos contra el factor VIII (FVIII) provocan un patrón hemorrágico que varía desde hemorragias potencialmente mortales hasta la ausencia total de sangrado. Este artículo ofrece una guía detallada, ilustrada clínicamente, para el diagnóstico de laboratorio y el seguimiento del tratamiento, utilizando como ejemplo el caso de una mujer de 53 años que acude al servicio de urgencias con hematomas y un tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPA) marcadamente prolongado.
Diagnóstico
Tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPA): Un tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPA) prolongado en un paciente con fenotipo hemorrágico debe investigarse para descartar una hemofilia adquirida, y nunca debe ignorarse en un paciente que se someterá a un procedimiento. La sospecha clínica aumenta en pacientes mayores de 60 años, durante el embarazo o dentro del año posterior al parto.
Estudios de mezcla: Los estudios de mezcla de plasma ayudan a distinguir la deficiencia de factores de la presencia de un inhibidor. Es fundamental tener en cuenta que la mayoría de los inhibidores en la AHA dependen del calor y del tiempo, por lo que los estudios realizados únicamente con una mezcla inmediata son insuficientes; se requiere una incubación de 2 horas. Aproximadamente el 18 % de los pacientes con AHA pueden presentar inhibidores de acción inmediata, que pueden reducir falsamente los valores de FIX, FXI y FXII. Los autores también advierten que los estudios de mezcla no están bien estandarizados y no pueden utilizarse de forma aislada; siempre se requieren pruebas adicionales.
Ensayos de factores: Se deben realizar análisis de FVIII, FIX, FXI y factor de von Willebrand (FvW) ,tanto de actividad como de antígeno, al momento de la presentación, independientemente de los resultados de los estudios de mezcla, ya que la HAA puede no ser el único diagnóstico. La relación antígeno FVIII/FvW puede ayudar a distinguir la HAA de la enfermedad de von Willebrand tipo 1 o tipo 2N o la hemofilia A leve. Se deben utilizar tanto ensayos de coagulación de una etapa (OSCA) como ensayos de sustrato cromogénico (CSA), ya que los anticoagulantes lúpicos pueden disminuir falsamente el FVIII en el OSCA.
Factores de confusión: Los inhibidores orales directos del factor Xa (IFXa) pueden simular una hemofilia adquirida A al provocar un TTPA prolongado, estudios de mezcla no correctores y una disminución del factor VIII en la ciclosporina A (CSA), lo que aumenta el riesgo de un diagnóstico erróneo. Los anticoagulantes lúpicos pueden coexistir con la HAA y complicar aún más la interpretación.
Cuantificación de inhibidores: Se debe realizar un ensayo de Bethesda o Bethesda modificado para cuantificar cualquier inhibidor. Si se dispone de susoctocog alfa (factor VIII porcino recombinante, rpFVIII), también se debe realizar un ensayo para detectar anticuerpos de reacción cruzada. Cuando el factor VIII en la muestra del paciente supere los 5 UI/dL, se debe realizar una inactivación térmica antes de los ensayos de inhibidores, desde el diagnóstico hasta la remisión completa.
Monitorización de laboratorio durante el tratamiento
No existen pruebas convencionales para medir los efectos de las terapias que evitan el factor VIII (por ejemplo, concentrado de complejo de protrombina activado o factor VII activado recombinante). Sin embargo, las terapias más recientes sí requieren consideraciones de monitorización específicas.
Específicamente:
La medición del factor VIII en pacientes que reciben rpFVIII (susoctocog alfa) requiere un ensayo de coagulación de una sola etapa, ya que los ensayos cromogénicos pueden no detectar con precisión el factor VIII porcino.
La medición del factor VIII en pacientes que reciben emicizumab (un anticuerpo biespecífico que imita al factor VIII) requiere un ensayo cromogénico que no contenga el factor X humano, ya que el emicizumab interfiere con los ensayos cromogénicos estándar del factor VIII.
Conclusión principal
La comunicación fluida entre los médicos tratantes y el laboratorio es fundamental para garantizar que se soliciten las pruebas correctas y se interpreten con precisión mientras los pacientes reciben tratamiento. La complejidad de la AHA, desde su diagnóstico hasta el manejo de afecciones concomitantes y terapias innovadoras, exige un enfoque de laboratorio altamente coordinado e individualizado.
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Nueva presentación el 19 de Mayo
Dr. Anibal E. Bagnarelli,
Bioquímico-Farmacéutico,UBA.
Cordiales saludos.
Ciudad de Buenos Aires. R. Argentina