viernes, 25 de septiembre de 2015

325- Adipokinas

C. M. Ghantous, Z. Azrak, S. Hanache, W. Abou-Kheir, and A. Zeidan. Review Article. Rol diferencial de la leptina y adiponectina en el sistema cardiovascular. International Journal of Endocrinology. 2015 Article ID 534320. Department of Anatomy, Cell biology and Physiology, Department of Pharmacology and Toxicology, American University of Beirut, Lebanon.

Resumen 

La leptina y la adiponectina se expresan diferencialmente como "adipokinas" en la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Los niveles de leptina se asocian directamente con el crecimiento de la masa de tejido adiposo, mientras que los de adiponectina limitan la obesidad. Aunque son producidas de manera significativa por los adipocitos, la leptina también es producida por las células musculares vasculares lisas y los cardiomiocitos. Las  concentraciones de leptina en plasma son elevados en los casos de enfermedades  cardiovasculares, como la hipertensión, insuficiencia cardíaca congestiva y el infarto de miocardio. En cuanto al caso de la hipertrofia ventricular izquierda, se han generado   controversia sobre el papel de la leptina en esta forma de remodelación cardíaca. En esta revisión, se discute por un lado cómo se ha demostrado  través de experimentos in vitro, y estudios transversales poblacionales y longitudinales que la leptina pueden jugar un papel anti-hipertrófico en el desarrollo de la hipertrofia del ventrículo izquierdo. Pero por otro lado mediante análisis in vitro, en humanos y regresión lineal múltiplese se ha observado que la leptina  puede promover la hipertrofia ventricular izquierda. A diferencia  de los efectos generalmente perjudiciales de la leptina sobre el sistema cardiovascular, la adiponectina es una hormona cardioprotector que reduce la hipertrofia ventricular izquierda y vascular, el estrés oxidativo y la inflamación. En esta revisión, también destacamos las vías de  señalización de la adiponectina y sus acciones para la protección en el sistema cardiovascular.

1. Introducción

Según el CDC, más de un tercio de los adultos estadounidenses son obesos. En general, la obesidad está asociada con altos niveles de la hormona leptina circulante (hiperleptinemia) y bajos niveles de adiponectina . La leptina y la adiponectina son citokinas producidas en exceso por los adipocitos, conocidas como "adipokinas". La leptina se cree que es responsable de varias enfermedades cardiovasculares asociadas con la obesidad, mientras que la adiponectina se considera que es cardioprotector. 

2. La leptina

La leptina es una proteína de 16 kDa que funciona como un factor de saciedad. Es secretada por los adipocitos y se une al receptor hipotalámico de la leptina  (Ob-R) para mejorar el metabolismo y reducir el apetito, lo que aumenta el gasto de energía y la disminución de la ingesta . Se trata de un producto del gen Ob  y esta asociado con la obesidad, ya que produce  mayor masa de tejido adiposo con los niveles elevados de leptina.

La leptina es producida por otras células además de los adipocitos, tales como cardiomiocitos y células del músculo vascular liso (VSMC). Varios estudios han demostrado que el receptor de leptina funcional, también se encuentra  en una variedad de órganos tales como el corazón, el hígado, los riñones y el páncreas. Se encuentra en los cardiomiocitos, las células del músculo liso vascular , las células endoteliales, miometrio , y los vasos cerebrales y coronarias.  Por lo tanto, esta hormona tiene una amplia gama de efectos pleiotrópicos, que afecta a los sistemas cardiovascular, nervioso, inmunológico, y reproductor.

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(*) Este blog de bioquímica-clínica no persigue fin de lucro alguno. Está destinado a profesionales bioquímicos y médicos; la información que contiene es de actualización y queda a criterio y responsabilidad de los mencionados profesionales, el uso que le den al mismo. 



domingo, 20 de septiembre de 2015

324- Glicólisis en sangre

Cartas al editor:

Shalini Gupta, Harpreet Kaur Estimación de la inhibición de la glucólisis en plasma: Reciente directivas y sus implicaciones.  Indian J Clin Biochem. 2014 Apr; 29(2): 262–264

Las directivas más recientes para análisis de laboratorio en el diagnóstico y tratamiento de la diabetes mellitus recomiendan que para minimizar la glucólisis, el tubo de la muestra debe colocarse inmediatamente en suspensión en agua de hielo, y el plasma se debe separar de las células dentro de los 30 min de extraido el material. Si esto no se puede lograr, se debe utilizar un tubo con un inhibidor eficaz de la glucólisis como el tampón de citrato. Inhibidores de la enolasa, como el fluoruro de sodio, no se debe confiar en que puedan evitar la glucólisis . Esta recomendación menciona algunas consideraciones sobre la incapacidad del fluoruro de sodio para inhibir la glucólisis eficazmente.

El fluoruro inhibe la enolasa, que esta en las ultimas etapa  de la vía glicolítica pero las enzimas ubicadas en la cadena metabólica por encima de la enolasa que permanecen activas y continúan metabolizando la glucosa hasta que se agoten los sustratos. Por otra parte el fluoruro se retrasa hasta 4 h para iniciar su actividad ant-glicolítica y tiene poco o ningún efecto sobre la tasa de glucólisis durante el las primeras 2 h de extraida la sangre. Es decir que los niveles de glucosa pueden caer tanto como 10 mg/dL durante este período. El transporte de las muestras con  hielo y la rápida separación de suero dentro de 30 min puede inhibir la glucólisis sin la adición de fluoruro de sodio y de hecho funciona mejor como lo demuestra algunos estudios. Pero sería poco práctico esperar que cada muestra se enfríe y separe después de la extracción. Por ese motivo se requiere un inhibidor eficaz de la glucólisis para permitir a los laboratorios mantener los niveles verdaderos de glucosa en sangre 

La American Association for Clinical Chemistry (AACC) y la American Diabetes Association (ADA) recomienda el uso de un tampón de citrato que se considera un rápido inhibidor de la glucólisis. La efectividad del tampón de citrato en la prevención de la glucólisis se basa en  datos científicos que se remonta a 1988, cuando Uchida et al. describió por primera vez este método de acidificación del suero. La acidificación inhibe las enzimas hexoquinasa y fosfofructoquinasa que actúan precozmente en la vía glucolítica. La glucólisis en los eritrocitos, leucocitos y plaquetas es inhibida en forma inmediata  cuando el pH se mantiene  entre 5,3 y 5,9 con un tampón de citrato. El efecto inhibidor de la acidificación es sustentable durante aproximadamente 10 horas a 25 ° C. El método ha conseguido ser patentado en Estados Unidos y la Terumo Medical Corporation fabrica un tubo para extraccion de sangre que contiene los ingredientes identificados en la patente. Estos ingredientes son una mezcla granular de un tampón de citrato, fluoruro de sodio y EDTA disódico con una masa combinada de 7,5 g/L de sangre. El tubo no está disponible en todo el mundo y actualmente se utiliza en Europa ……………..

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viernes, 18 de septiembre de 2015

323- Ciencia y pseudociencia

Daniel Flichtentrei*, Mario Bunge**.Hay que recorrer el arduo camino de la ciencia a la medicina. Perfil.com (28/08/2015).*Médico cardiólogo y escritor. ** Físico, filósofo y epistemólogo argentino.**

El ejercicio de la medicina es multifacético y complejo. Como toda acción humana, la práctica médica no es autónoma sino que está emparedada entre campos muy diversos, desde el comercio y la política hasta la ciencia y la filosofía.

En efecto, baste recordar la existencia de consorcios médicos, políticas sanitarias, investigaciones biomédicas, y doctrinas médicas basadas en concepciones primitivas o modernas de la naturaleza del ser humano y sus enfermedades.

En particular, todas las llamadas medicinas  alternativas suponen ideas anticientíficas. Por ejemplo, la homeopatía descansa sobre la idea de su fundador de que lo espiritual es superior a lo material, de que la eficacia de un remedio es tanto mayor cuanta menos materia contenga. Que este principio espiritualista carezca de fundamento biológico no preocupa a los homeópatas porque no buscan la verdad sino el beneficio pecuniario.

Tampoco el enfermo típico se pregunta si la terapia que le recomendó un amigo tiene fundamento científico: sólo le interesa sanar lo antes posible y al menor costo. Si es pobre y carece de seguro médico, como ocurre con la enorme mayoría de la gente, el paciente con más credulidad que conocimiento tenderá a evitar los procedimientos costosos de la medicina que se practica en los hospitales modernos.

El paciente de marras olvidará el viejo dicho “lo barato sale caro” y acudirá al primer curandero que le prometa curarlo pronto, sin dolor y con poco dinero. A menudo le irá bien, ya sea debido a lo que los antiguos llamaban “la fuerza curativa de la naturaleza” –la acción del sistema inmunitario– ya al efecto placebo, o sea, la acción benéfica de la creencia sobre el cuerpo. En definitiva, cuando el curandero cura, lo logra merced a poderes naturales y pese a sus propias fantasías infundadas.

Pero la inmunidad y el efecto placebo son impotentes frente a casos agudos de infección bacteriana, como la tuberculosis avanzada, y de males autoinmunes, como la inflamación común y la artritis reumatoide. Por lo pronto, el diagnóstico de tuberculosis puede ser tardío por mera desidia del enfermo, y el de un mal autoinmune suele ser difícil. Pero cuando hay diagnóstico oportuno y certero, la medicina científica suele lograr algo, mientras que el curanderismo agrava involuntariamente el proceso patológico, por dejar que siga su curso.

Hasta mediados del siglo pasado, los tisiólogos no podían recomendar sino reposo, higiene y aire puro. De aquí que proliferasen los sanatorios de montaña para tuberculosos pudientes. La primera droga eficaz contra el bacilo de Koch fue el antibiótico estreptomicina, como lo mostró el ensayo aleatorizado exitoso, diseñado y ejecutado en 1946 por el equipo británico dirigido por el eminente bioestadístico Austin Bradford Hill.

Obviamente, este ensayo no se habría realizado si la droga en cuestión no hubiese sido aislada y estudiada tres años antes y si no se hubiera probado en el laboratorio que actúa matando al bacilo en cuestión. Nada de esto hubiera ocurrido sin las investigaciones previas de bioquímicos y bacteriólogos que no miraban a tuberculosos sino a microbios, valiéndose de ideas e instrumentos ajenos al hospital común, en el que no se investiga. En resumen, la quimioterapia fue hija de la investigación básica, no del tanteo a ciegas, por ensayo y error.

El episodio que acabamos de recordar confirma el principio de que las acciones médicas más eficaces son las que se fundan sobre resultados de investigaciones científicas. También refuta la creencia, bastante arraigada, de que el padecimiento de las personas, sus historias de vida y sus circunstancias sólo pueden abordarse desde perspectivas que la ciencia es incapaz de contemplar. Nada más alejado de la realidad. Es necesario tener una idea muy ingenua sobre lo que son la ciencia y la medicina para sostener semejante afirmación. La medicina contemporánea no es una ciencia, porque no busca verdades, pero es científica porque emplea algunas de esas verdades para diseñar y evaluar sus intervenciones.

Incluso los aspectos subjetivos de la existencia, como la angustia, merecen ser abordados mediante estrategias objetivas. Es éste, precisamente, el aspecto más humano de la medicina, que no abordan la biología ni la veterinaria. El ejercicio de una actitud responsable y prudente de cualquier forma de asistencia ante una enfermedad exige saberes que sólo obtiene la investigación científica desinteresada.

Lo demás es, ya dogma infundado, ya improvisación a costillas del enfermo. El método científico ofrece los resguardos que ninguna otra forma de encarar un problema puede ofrecer: conciencia de sus límites y pruebas que demuestren lo que se afirma.

Hay muchos motivos para que se difunda una idea errónea y para que sea aceptada por tantas personas, como es la fe en el curandero. Algunas de ellas son: el analfabetismo científico con el que se construye cierta versión del “sentido común” (doxa) y el interés corporativo de algunas disciplinas que se ejercen sin fundamento científico alguno y que no resistirían las mínimas exigencias de argumentación lógica ni de puesta a prueba que el método científico demanda como requisito indispensable.

Ninguna explicación biológica, por minuciosa que sea, puede dar cuenta de las complejidades del fenómeno de la enfermedad. Los determinantes sociales de la salud y enfermedad configuran tanto sus modos de presentación como su incidencia, prevalencia y las posibilidades reales de acceder a la asistencia o de sostener un tratamiento adecuado. Reconocer estas dimensiones forma parte del abordaje “científico” de la medicina contradiciendo la idea absurda que se difunde acerca de que la ciencia las ignora, las desconoce o las minimiza.

Comprender que la vida humana transcurre en múltiples niveles, desde lo físico a lo social, es un acto científico. Las explicaciones válidas en un nivel pueden no ser apropiadas en otro, incluso pueden resultar contradictorias entre sí.

Articularlas en cada caso individual forma parte de la auténtica tarea del médico.
No es verdad que la medicina niegue esa complejidad. Por el contrario, es precisamente la investigación epidemiológica la que la ha puesto de manifiesto mediante metodologías rigurosas. Las teorías acerca de lo que son la salud, la enfermedad y las terapias no nacen por generación espontánea a partir de una colección de datos empíricos aislados. Son el producto de un riguroso trabajo intelectual que establece relaciones entre ellos y busca datos que corroboren o refuten sus hipótesis, desde el origen de una enfermedad hasta los mecanismos que explican el éxito de algunas terapias y el fracaso de otras. La salud es demasiado valiosa para entregarla a charlatanes o mercachifles.

http://www.perfil.com/elobservador/Hay-que-recorrer-el-arduo-camino-de-la-ciencia-a-la-medicina-20150828-0061.html



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martes, 15 de septiembre de 2015

322- HCE y laboratorio clìnico

David M. Lofthus1,  Jay Y. Gadgil1 and James A. de Lemos1,  Preocupaciones generales: el papel de la Historia Clínica Electrónica; mejores alertas para la reducción de pruebas de laboratorio innecesarias  Clinical Chemistry 2015; 61 (3): 456-458. Cardiology Division, The University of Texas Southwestern Medical School, Dallas, TX- USA

En una época de aumento en los costos de atención médica y un énfasis en el creciente gasto sanitario, las pruebas de laboratorio no necesarias o redundantes, son un desperdicio de gran preocupación. Este tipo de pruebas se puede producir por múltiples razones: incertidumbre en el diagnóstico, medicina defensiva, consuelo al paciente, falta de conocimiento sobre las mejores prácticas y el valor diagnóstico de las mismas. Mientras que algunos estudios han encontrado que la incidencia de las pruebas de laboratorio en la atención del paciente son tan altas como 95%, el verdadero impacto de la sobre-solicitud del laboratorio no es conocido y probablemente varía entre las instituciones y los centros sanitarios. Los costos, tanto directos e indirectos, de estas pruebas injustificadas  posteriormente pueden pasar al paciente, a un tercer pagador, o al hospital en función del modelo de reembolso vigente

Múltiples investigadores han estudiado las estrategias para reducir la realización de pruebas no necesarias que incluyen educación de los medicos, auditoría, incentivos o sanciones, y las intervenciones basadas en el sistema, tales como la entrada de pedidos electrónicos y sistemas de apoyo en las decisiones clínicas. Estas intervenciones  han producido un mayor o menor éxito en el uso del laboratorio que van desde una reducción del 98% a un aumento del 28% de las solicitudes. Las técnicas que utilizan estrategias multimodales para reducir los sobre-pedidos de laboratorio parecen ser más eficaz. Con la adopción generalizada en los últimos años de la historia clínica electrónica (HCE), el ingreso de pedidos al sistema computarizado ha emergido como objetivos atractivos para la intervención previa a la interrupción de pedidos innecesarios antes de su implementación. Sin embargo, algunos estudios han mostrado resultados y ahorros de costos que se mezclan con este enfoque.

Por ejemplo, pruebas de troponina cardíaca ha presentado un caso particular sobre el uso excesivo debido a la alta proporción de pacientes hospitalizados en los cuales se realiza esta prueba, así como el ordenamiento frecuente de pruebas en serie. En un estudio reciente realizado por Makam y Nguyen se midieron los biomarcadores cardíacos en el 16,9% de todas las visitas a las salas de emergencia en los EE.UU. durante un período de 2 años, a pesar de la ausencia de sintomas del síndrome coronario agudo (SCA) en casi un tercio de los pacientes evaluados. 

Aunque las troponinas cardíacas son reconocidos por su sensibilidad y especificidad en la detección de daño miocárdico, no son específicos para ACS.  Por lo tanto, la ventaja de un alto valor predictivo negativo para descartar infarto de miocardio (IM) se compensa con una alta tasa de falsos positivos debido a que en el SCA negativo la troponina aumenta, debido a que hay un equilibrio que está fuertemente influenciado por la probabilidad pretest de SCA en el población testeada. Las implicaciones de las pruebas de troponina cardíaca innecesario, por tanto, no sólo incluyen el coste del propio ensayo, sino también los costos (financieros y de otro tipo) de pruebas cardiacas y la atención al paciente para dar seguimiento a los resultados falsos positivos. Ya es motivo de gran preocupación y frustración para la práctica de los cardiólogos, con el "troponina consulte" por falta de incrementos de troponina aumentada en el SCA y es probable que se convierta aún más común con el aumento de la adopción de ensayos de troponina de alta sensibilidad.

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jueves, 10 de septiembre de 2015

321- Testoterona libre y biodisponible

Bagnarelli A.E.- Testoterona libre y biodisponible
Publicación libre. Blog Bioquímica Clínica Septiembre 2015.

Introducción

La testosterona plasmática total circulante (TT, 100%) se divide en 3 fracciones: la fracción unida a la globulina fijadora de hormonas sexuales (T-SHBG, 60%), la fracción unida a la albúmina (TAlb, 38%) y  la fracción libre (TL, 2-3%). La fracción realmente activa es la TL que tiene una firme unión con la SHBG y una débil unión con la Alb lo que permite a nivel celular un fácil intercambio entre ambas y en conjunto  se las denomina testosterona biodisponible (TBD, 40%).  Con el paso del tiempo, los valores plasmáticos de TT así como el de sus proteínas transportadoras sufren cambios asociados con el envejecimiento; la TT y la Alb tienen  a disminuir, mientras que la SHBG tiende a aumentar, y el resultado es una disminución de la TL.

El síndrome de déficit de testosterona, (uno de lo mas importantes el hipo-gonadismo) es un cuadro clínico y bioquímico en la edad avanzada y  se caracteriza por síntomas típicos y una disminución de los valores de TT sérica, que afecta negativamente a varios órganos y sistemas produciendo un deterioro de la calidad de vida.

No hay consenso sobre los rangos normales TT y TL, dado que los publicados lo han sido en estudios con hombres de edad avanzada (mayores de 65 años) y no fueron establecidos específicamente con función sexual y reproductiva normal.  

Para definir hipogonadismo en ensayos de investigación clínica, la FDA utiliza un valor de corte de TT de 10.2 nmol/L. Por otra parte alguna sociedades científicas  (ISA, ISSAM, EUA, EAA, ASA) mencionan que en hombres con un nivel de TT de hasta 11.9 nmol/L no requieren tratamiento y por debajo de 7.8 nmol/L  se debe pensar en un tratamiento de reemplazo según el cuadro clínico y los resultados de laboratorio que presenten.

Otras autores indican que  valores ≥ 13.6 nmol/L son normales y  entre 6.8-13.6 nmol/L se requieren tratamiento de reemplazo. En el rango de concentraciones de 7.8-11.8 nmol/L de TT es necesario la confirmación con la prueba de TL utilizando algún método de referencia o se debe realizar su cálculo  utilizando algún algoritmo. Es decir habría un screening inicial de TT y un análisis confirmatorio con las pruebas de TL y/o TBD. 

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sábado, 5 de septiembre de 2015

320- Cortisol plasmático

Patricia Maidana, Oscar D. Bruno, Viviana Mesch. Medición de cortisol y sus fracciones: una puesta al día. Medicina (Buenos Aires) 2013; 73: 579-584. Área Endocrinología, Departamento de Bioquímica Clínica, INFIBIOC, Facultad de Farmacia y Bioquímica, Universidad de Buenos Aires, Estudios Metabólicos y Endocrinos, Buenos Aires

Resumen 

La determinación del cortisol sérico total forma parte fundamental de la exploración bioquímica de la función adrenocortical. Dado que esta hormona circula en plasma, en parte unida a proteínas de transporte y en parte en estado libre, existe la posibilidad de realizar la determinación de sus diferentes fracciones no solo en sangre sino también en orina, saliva y otros fluidos biológicos. Es posible realizar tanto determinaciones basales como pruebas funcionales y de esta manera evaluar la secreción de cortisol en un momento dado del día, estudiar su variación circadiana y analizar su relación con el resto de los componentes del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal. Las mediciones habituales de cortisol en sangre, saliva y orina reflejan los niveles de esta hormona en el momento de la recolección o durante un período de 24 horas. Recientemente han aparecido trabajos en los cuales se propone la determinación de cortisol en cabello y uñas como potenciales marcadores del estatus hormonal en períodos más prolongados. El objetivo de esta revisión es realizar una puesta al día acerca de la metodología disponible actualmente en nuestro medio para la evaluación del eje adrenal, haciendo hincapié en su aplicación para el diagnóstico clínico.

Introducción

El eje hipotálamo-hipófiso-adrenal es crítico para la adaptación y supervivencia de los vertebrados. Brevemente, puede decirse que su activación está comandada principalmente por la hormona adrenocorticotrofina (ACTH) secretada a nivel hipofisario como resultado de la estimulación de la hormona liberadora de corticotrofina (CRH) y de la arginina vasopresina (AVP) a nivel central, para finalizar con la secreción de cortisol en la glándula suprarrenal . El núcleo paraventricular, sitio de síntesis tanto del factor liberador de ACTH como de vasopresina, interacciona fuertemente con el núcleo supraquiasmático, que es el regulador de los ritmos biológicos. 

El primer paso en la exploración bioquímica de la función adrenocortical se basa en la determinación del cortisol sérico total. No obstante, la interpretación de su medición requiere un análisis cuidadoso. El cortisol presenta un ritmo circadiano característico: en una persona normal con períodos sueño/vigilia estables, se presenta con episodios secretorios a lo largo de las 24 horas. La concentración plasmática de cortisol es más alta al despertar y declina durante el día, hasta llegar a un mínimo durante la primera y segunda horas del sueño. Luego, sus niveles suben en forma gradual en las fases ulteriores del sueño para volver a un máximo al despertar . 

Este ritmo circadiano puede modificarse alterando el patrón del sueño, pero sólo si la alteración persiste varios días . Los ciclos de luz y oscuridad también influyen sobre el ritmo circadiano. Por otra parte, este ritmo es modulado por el estrés, la actividad física, la dieta y la ingesta de fármacos...

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domingo, 30 de agosto de 2015

319- S. Cushing sub-clínico

George N. Zografos, Iraklis Perysinakis, Evangeline Vassilatou. El síndrome de Cushing subclínico: conceptos y tendencias actuales. Hormones 2014;13(3):323-337. Department of Surgery, General Hospital G. Gennimatas, Endocrine Unit, 2nd Department of Internal Medicine, Attikon University Hospital, Athens, Greece

Resumen

Aproximadamente el 5-20% de los incidentalomas suprarrenales presenta hipersecreción de cortisol subclínico que se caracteriza por alteraciones sutiles en el eje hipotalamo-pituitario- adrenal debido a la autonomía adrenal. Este trastorno se ha descrito como Síndrome de Cushing Subclínico (SCS) ya que no hay fenotipo clínico típico. El diagnóstico del SCS se basa en la evaluación bioquímica; sin embargo, todavía no hay consenso para los criterios diagnósticos.  La mayoría de los expertos recomiendan para el diagnóstico del SCS, el  Test de Supresión con Dexametasona (1 mg) (TSD) como prueba de detección inicial, en combinación con otra prueba del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal. El TSD es el principal método para establecer el diagnóstico, mientras que no hay criterios unificados sobre la información que podrían dar otras pruebas. La hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 o tolerancia alterada a la glucosa, obesidad central, la osteoporosis / fracturas vertebrales y la dislipidemia son considerados como efectos perjudiciales del exceso de cortisol sutil crónico, aunque no existe una relación causal probada entre la hipersecreción de cortisol subclínica y estas morbilidades. La gestión óptima de los pacientes con síndrome de Cushing subclínico aún no está definida. El enfoque conservador es apropiado para la mayoría de estos pacientes; Sin embargo, la duración del seguimiento y la frecuencia de la evaluación periódica siguen siendo cuestiones abiertas. La resección quirúrgica puede ser beneficioso para los pacientes con hipertensión, diabetes mellitus tipo 2 o tolerancia anormal a la glucosa y la obesidad.

Introducción

Las masas de la glándula suprarrenales son uno de los tumores más frecuentes en los seres humanos, como se describe en los estudios de autopsias.  El primer informe  con  masas suprarrenales revelado mediante tomografía computada en pacientes sin sospecha de enfermedad suprarrenal fue publicado por Korobkin et al. en 1979. Desde entonces, los avances en las técnicas de imagen y su utilización cada vez más generalizada  han llevado al aumento en la detección clínica de estas lesiones debido a la formación de imágenes realizada por razones ajenas a la enfermedad suprarrenal. Por lo tanto, las masas adrenales clínicamente inaparentes, llamado incidentalomas suprarrenales, se han convertido en un problema común en la práctica cotidiana.

Debe mencionarse que las masas adrenales se descubren durante los procedimientos de estadificación en pacientes con  malignidad y no se consideran como incidentalmente detectado. Por lo tanto, la definición de incidentaloma suprarrenal excluye los pacientes con hiperfunción adrenal manifiesta y en pacientes sometidos a una evaluación con  imágenes como parte  del procedimiento de estudio de un proceso maligno.

La evaluación de diagnóstico inicial de un paciente con un  incidentaloma adrenal tiene como objetivo determinar el estado funcional de la masa y la posibilidad de observar una patología maligna. La gran mayoría de estas lesiones son neoplasmas corticales benignos no hipersecretores. Sin embargo, un porcentaje significativo de casos, presentes actividad hormonal subclínica principalmente relacionada con la secreción de  glucocorticoides...............

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martes, 25 de agosto de 2015

318- Tirotropina sérica (TSH)

Joshua M. Estrada, Danielle Soldin, Timothy M. Buckey, Kenneth D. Burman, P. Soldin,  Isoformas de tirotropina: implicación de su  análisis en  la  práctica clínica. Thyroid. 2014 Mar 1; 24(3): 411–423. Department of Oncology, Lombardi Comprehensive Cancer Center, Georgetown University Medical Center, Endocrine Section, Medstar Washington Hospital Center,Department of Medicine, Georgetown University Medical Center, Department of Obstetrics and Gynecology, Georgetown University Medical Center, Washington, District of Columbia.

Resumen

La Tirotropina sérica (TSH) se considera la medida individual más sensible y específica de la función tiroidea en la población general, debido a su asociación logarítmica negativa con la triiodotironina libre y las concentraciones de tiroxina libre. Por lo tanto, a menudo es la prueba de elección para la detección, del diagnóstico y el seguimiento de hipotiroidismo primario. Las concentraciones de TSH en suero se pueden analizar cuantitativamente usando inmunoensayos de tercera generación, mientras que su bioactividad se puede medir por ensayos de actividad  de la TSH en cultivo celular. En teoría, si las concentraciones séricas de TSH están directamente relacionados con la actividad de la TSH, las dos pruebas deben dar resultados comparables. Sin embargo, en ocasiones, los resultados son discordantes, cuando las concentraciones séricas de TSH son mayor que su actividad biológica . Esta revisión se centra en la discusión de estas discrepancias y los aspectos clínicamente importantes del análisis de TSH.

Sintesis de la TSH

La  Tirotropin (TSH) es una hormona  glicoproteica  heterodimérica  28-kDa  liberada de la pituitaria anteromedia y es un regulador de la función tiroidea. Su síntesis está controlada por el hormona neuropéptida liberadora de TSH hipotalámico (TRH). Las dos subunidades peptídicas de TSH están covalentemente unidos y co-trasduccionalmente  glicosilados con oligosacáridos ricos en manosa. Después de la traducción, las dos subunidades se combinan y los oligosacáridos unidos se procesan adicionalmente. La síntesis de una molécula de TSH madura requiere la escisión de la señal péptidicas tanto de TSH α- y β-subunidades, seguido por el recorte de manosa y otra adición de fucosa, galactosa, y ácidos siálicos. 

Las TSH maduras son moléculas de asparagina- (N)-ligado(Asp(N) adicionadas a estructuras de carbohidratos solapadas con sulfato y/o moléculas de ácido siálico . Las estructuras de oligosacáridos TSH variar según la fuente de TSH:  TSH derivada de la pituitaria humana que comprende glicanos fucosilados bicatenarios con  sulfato N terminal N-acetylgalactosamine y bajo contenido de ácido siálico, mientras que  la TSH recombinanate humana (rhTSH), ha sido sintetizada en células de ovario de hámster chinos, específicamente ligados a  α 2,3-acido sialico y rhTSH sin acido sialico que se genero en levadura .

Patrones de glicosilación y bioactividad

Una glicosilación apropiada es necesaria para mantener la bioactividad  de la TSH normal. De hecho, ambos α- y β-subunidades de TSH tienen dominios funcionalmente importantes asociados con receptor de TSH (TSHR) de unión y activación.  La α-subunidad TSH tiene dos Asp (N)- ligadas a cadenas de oligosacáridos con una estructura típica biantenaria, mientras  β-subunidad tiene sólo una cadena. La transcripción y mecanismos postransduccionales implicados en la glicosilación es el plegamiento de estas subunidades, que conducen a su heterodimerización.

Estos mecanismos también regulan cualitativamente la secreción de TSH, previenen su degradación intracelular, e influyen en la tasa de filtración de  TSH de la circulación. Una estructura de TSH tridimensional se ha propuesto en la década de 1990 basado en estudios cristalográficos y se han realizado comparaciones con otras hormonas glicoproteína, pero los esquemas no se han confirmado plenamente por estudios más recientes, incluyendo las estructuras de dominio extracelular de la FSH y de la  TSH.

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jueves, 20 de agosto de 2015

317- Endocrinologia: organizaciòn de pruebas dinàmicas

Juan Antonio Lillo Muñoz; Pilar Ocón Sánchez Organización de las pruebas funcionales en el laboratorio clínico. SEQC. Educación continuada En el laboratorio clínico 2011-2012. Ed Cont Lab Clín; 15: 54-67. U.G.D. Laboratorio. Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Málaga.

Introducción

Planificar la evaluación diagnóstica cuado se sospecha una determinada enfermedad es un acto fundamental en la valoración del paciente, útil en el tratamiento, seguimiento y en la toma de decisiones relacionadas con el pronóstico. En distintas áreas de conocimiento se recurre a las pruebas funcionales cuando los resultados de las determinaciones basales o estáticas no son lo suficientemente orientativas o las distintas pruebas complementarias no aportan datos suficientes para llegar a un diagnóstico. Entendiendo, en el marco teórico, que una prueba funcional o test dinámico se podría definir como aquella que permite determinar la capacidad de respuesta de un órgano, conjunto de glándulas (valoración de un eje) o corpúsculo celular (actividad metabólica), poniendo de manifiesto las funciones que le son propias y sirviendo para hacer una valoración integral de su funcionamiento.

Pruebas funcionales en endocrinología

En la actualidad la mayoría de los test dinámicos se realizan en el ámbito de la Endocrinología, disciplina de las pruebas funcionales por excelencia, y por ello dedicaremos este tema principalmente a la organización de las pruebas funcionales en este área de conocimiento y en otras especialidades en las cuales, la confirmación del diagnóstico depende además de los datos clínicos del paciente, de los resultados analíticos y de la exploración de su función hormonal. 

El estudio de la función endocrina se debe realizar siguiendo una forma secuencial o  combinada en los distintos niveles que se describen a continuación:

1.- Evaluación de los niveles hormonales plasmáticos basales o estáticos  
2.- Concentraciones en orina de aquellas hormonas o sus metabolitos en la que esta muetra sea su principal fuente de excreción, 
3- Test dinámicos.- Cuando las determinaciones hormonales en condiciones basales o estáticas no son capaces de esclarecer situaciones de tipo híper, normo o hipofunción de una glándula endocrina o grupo de ellas en estudio, tenemos que acudir a pruebas funcionales que permitan mayor capacidad diagnóstica. 
4.- Investigación de los receptores hormonales de gran utilidad en los estados de resistencia: hormonas tiroideas, Vitamina D etc. y el estudio molecular para la detección de mutaciones

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(*) Este blog de bioquímica-clínica no persigue fin de lucro alguno. Está destinado a profesionales bioquímicos y médicos; la información que contiene es de actualización y queda a criterio y responsabilidad de los mencionados profesionales, el uso que le den al mismo. 


sábado, 15 de agosto de 2015

316- Instrumentos POCT

Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular- Comité Científico Autores: Paloma Oliver Sáez, Ricardo Alonso Díaz, Javier Lirón Hernández, Vicente Monzó,Xavier Navarro Segarra, José Ángel Noval Padillo, Manuel Otero, Fernando Rodríguez Cantalejo, Catalina Sánchez Mora, Olaia Rodríguez Fraga 

Grupo de Trabajo sobre Pruebas de laboratorio en el lugar de asistencia (POCT ) Recomendación (2015)

1. Introducción
2. Objeto y campo de aplicación
3. Definición y justificación de las pruebas de laboratorio en el lugar de Asistencia al paciente
4. Aspectos tecnológicos de las pruebas de laboratorio en el lugar de Asistencia al paciente
5. Organización y manejo de las pruebas de laboratorio en el lugar de Asistencia al paciente
6. Tendencias futuras
7. Recomendaciones para las pruebas de laboratorio en el lugar de Asistencia al paciente
8. Bibliografía

1. Introducción 

El ámbito sanitario en general y el laboratorio clínico en particular están sometidos a la influencia de una sociedad dinámica que cada vez demanda una atención de mayor calidad y orientada al ciudadano. Las condiciones clínicas de los pacientes, su ubicación y las distintas estrategias terapéuticas requieren que los resultados de las pruebas de laboratorio sean emitidos con la celeridad adecuada para que sean llevadas a cabo las correspondientes actuaciones médicas. La actual estructura y organización del laboratorio ha sido durante muchos años la mejor solución para dar respuesta a las necesidades asistenciales. Este modelo proporciona resultados fiables y de alta calidad pero en determinadas ocasiones tiene como punto débil el tiempo de respuesta total, considerando las fases preanalítica, analítica y postanalítica. 

Distintos avances tecnológicos y la incorporación de microtecnología en instrumentos de reducido tamaño, han hecho posible el acercamiento de algunas pruebas de laboratorio al paciente. La realización de estas pruebas en el lugar de asistencia al paciente es una opción que permite determinar ciertas magnitudes biológicas donde y cuando se necesitan y, al mismo tiempo, ofrecen una nueva visión de la función del laboratorio clínico y una posibilidad de mejora de su cartera de servicios. En ocasiones, la obtención de un resultado fiable de forma inmediata puede tener una enorme trascendencia para la correcta toma de decisiones clínicas. No obstante, existe poca evidencia científica de que el potencial de las pruebas en el lugar de asistencia al paciente para proporcionar resultados más rápidos garanticen necesariamente una mejor evolución clínica de los pacientes. 

Uno de los nuevos aspectos a los que se han de enfrentar los profesionales del laboratorio es aceptar la idea de que algunas pruebas de laboratorio, que tradicionalmente se han llevado a cabo bajo su supervisión, puedan ser realizadas por personal ajeno al mismo, corresponsabilizándose, junto a los profesionales de la unidad asistencial del resultado obtenido. Por este y otros motivos que más adelante se expondrán, una vez que se ha tomado la decisión de llevar a cabo determinaciones como pruebas en el lugar de asistencia al paciente, los profesionales del laboratorio deben involucrarse en el proyecto, liderándolo y ofreciendo el apoyo necesario para su correcto desarrollo. Las pruebas en el lugar de asistencia al paciente pueden realizarse en un gran abanico de ubicaciones que van desde las unidades de cuidados críticos hasta el propio domicilio del paciente. Ha de estudiarse el correcto establecimiento de las necesidades de estas pruebas y su justificación, ya que sólo tienen sentido cuando sustituyen o complementan con ventajas algunas prestaciones de los laboratorios en beneficio de los pacientes..................

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lunes, 10 de agosto de 2015

315- Tiroides: autoinmunidad

Deirdre Cocks Eschler, Alia Hasham, Yaron Tomer.  La etiología de la patología tiroidea autoinmune. Clin Rev Allergy Immunol. 2011; 41(2): 190–97. Department of Medicine, Box 1118, Mount Sinai Medical Center, New York, N.Y. 10029, 

Resumen

Se ha hecho un progreso significativo en nuestra comprensión de los mecanismos que conducen a las enfermedades tiroideas autoinmunes (AITD). Por primera vez, estamos empezando a desentrañar estos mecanismos a nivel molecular. La AITD, que incluye la enfermedad de Graves (GD) y la tiroiditis de Hashimoto (HT), son enfermedades autoinmunes comunes que afectan a la tiroides. Ellos tienen una etiología compleja que involucra  influencias genéticas y ambientales.  Siete genes han demostrado contribuir a la etiología de la AITD. El primer gen AITD descubierto, HLA-DR3 se asocia tanto con GD y HT. Más recientemente esta asociación se investigó a nivel molecular cuando se demostró que la sustitución de los aminoácidos neutros Ala o Gln con arginina en la posición beta 74 en la unión al péptido HLA-DR es el cambio de secuencia específica que causa AITD. Los genes no-MHC que confieren susceptibilidad a AITD se pueden clasificar en dos grupos: 1) genes reguladores inmunes (por ejemplo, CD40, CTLA-4, PTPN22); 2) genes tiroides específica -tiroglobulina, y genes del receptor de TSH. Estos genes interactúan con los factores ambientales, como la infección, probablemente a través de mecanismos epigenéticos para desencadenar la enfermedad. En esta revisión se resumen los hallazgos más recientes sobre la susceptibilidad a enfermedades y la modulación por factores ambientales.

Introducción

Las enfermedades tiroideas autoinmunes (AITD) son las enfermedades endocrinas autoinmunes mas comunes en los EE.UU.  A pesar de que ambas enfermedades manifiestan infiltración de la tiroides con la linfocitos reactivos tiroideos, el resultado final es el de dos síndromes clínicamente opuestas: la tiroiditis de Hashimoto (HT) que se manifiestan por hipotiroidismo y la enfermedad de Graves (GD) se manifiestan por hipertiroidismo. En la HT la infiltración linfocítica de la glándula tiroides conduce a la apoptosis de las células de la tiroides y al hipotiroidismo . En contraste, en la GD la infiltración linfocítica de la  tiroides conduce a la activación de receptor de TSH (TSHR), y las células B que secretan anticuerpo estimulante reactivo TSHR  que causan hipertiroidismo. GD y HT son enfermedades complejas y su etiología implica  influencias genéticas y ambientales . Hasta hace 15 años, el gen conocido para AITD fue HLA-DR3. Sin embargo, con el advenimiento de nuevas herramientas genómicas y la finalización del Genoma Humano y los proyectos nuevos del HapMap han sido identificados genes no HLA y han sido indetificados sus efectos funcionales en la etiología de la enfermedad . En esta revisión se resumen los principales avances recientes en nuestro entendimiento de las contribuciones genéticas y ambientales a la etiología de AITD. Los estudios futuros más probable serán investigar las interacciones epigenéticas entre los genes de susceptibilidad AITD y los desencadenantes ambientales de la enfermedad.

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miércoles, 5 de agosto de 2015

314- Diabetes : autoinmunidad

Kimber M Simmons, Aaron W Michels. Diabetes tipo 1: Una enfermedad predecible. World J Diabetes. 2015 April 15; 6(3): 380-390. Center for Childhood Diabetes, University of Colorado Denver, CO, USA.

Resumen

La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad autoinmune caracterizada por la pérdida de las células beta productoras de insulina y la dependencia de insulina exógena para la supervivencia. La DM1 es una de las enfermedades crónicas más comunes en la infancia y su incidencia está aumentando, especialmente en niños menores de 5 años de edad. En los individuos con una predisposición genética, un disparador no identificado inicia una respuesta inmune anormal y el desarrollo de autoanticuerpos dirigidos contra proteínas de los islotes en las células beta productoras de insulina. Actualmente hay cuatro autoanticuerpos-islotes bioquímicos medidos en el suero dirigido contra: la insulina, glutámico descarboxilasa,  antígeno islote 2 y el transportador de zinc . El desarrollo de los autoanticuerpos de los islotes se produce antes del diagnóstico clínico de la diabetes Tipo 1, por lo que la DT1 es una enfermedad previsible en un individuo con dos o más autoanticuerpos.  La detección de autoanticuerpos de ,los islotes todavía se hace principalmente a través de los estudios de investigación, pero los esfuerzos están en marcha para atender a la población general. Los beneficios de la detección de autoanticuerpos de los islotes permitirían la disminución de la incidencia de cetoacidosis diabética que puede ser mortal, iniciar la terapia con insulina antes en el proceso de la enfermedad, y evaluar terapias seguras y específicas en los grandes ensayos clínicos aleatorios de intervención para retrasar o prevenir la progresión de la aparición de la diabetes.

Introducción

La diabetes mellitus  tipo 1 (DM1) es una enfermedad crónica causada por la destrucción inmune de las células beta productoras de insulina en el páncreas . La destrucción de las células beta origina insuficiencia de insulina, y los pacientes desarrollan hiperglucemia peligrosa para la vida que se manifiesta clínicamente con la pérdida de peso, poliuria y polidipsia . 

La mayoría de los pacientes que desarrollan DM1 tienen genes antígeno leucocitario humano (HLA) de alto riesgo. Los autoanticuerpos de los islotes se pueden medir en el suero de estos individuos de alto riesgo, años antes de la aparición de cualquier síntoma clínico, haciendo de la DM1 una enfermedad previsible.  Se han completado múltiples ensayos de prevención en pacientes con genes HLA de alto riesgo o en pacientes que tienen autoanticuerpos medibles pero hasta la fecha, ningún ensayo ha impedido la aparición de DM1. 

Los datos indican que el proceso de la enfermedad se puede retrasar por la administración de insulina oral para inducir a las células T reguladoras específicas de insulina en el intestino, lo que resulta en una disminución de la inflamación en el páncreas. 

Esta revisión resume la epidemiología, factores de riesgo y la patogénesis de la DM 1. La revisión también examina el objetivo de la detección de la población en general para el riesgo de DM1 y formas de  prevención de aparición de la enfermedad en los individuos en la etapa pre-clinica.

Epidemiología

La DM1 es una de las enfermedades crónicas más comunes en la infancia y se está diagnosticando a un ritmo creciente en los adultos. La tasa de incidencia varía considerablemente según la región geográfica. Suecia, Finlandia, Noruega, Reino Unido, y Cerdeña tienen la mayor incidencia de la DM 1 con una tasa ajustada por edad de 20/100000 pacientes-año. En comparación, los Estados Unidos tiene una tasa de incidencia de 17,8/ 100.000 pacientes-año en una población predominantemente de raza caucásica. China y América del Sur tienen la menor incidencia de DM1, reportando menos de 1/100.000 pacientes-año.

La tasa de diagnóstico DM1 está aumentando en la mayoría de los países, con un aumento espectacular en  niños de menos de 5 años de edad. La incidencia anual de DM1 está aumentando a nivel mundial en un 2,3% por año y se estima que en USA el aumento es del 2,7-2,8% en los jóvenes blancos no hispanos. Las grandes registros, tanto en Europa como en Estados Unidos muestran picos de incidencia de DM1 entre 5 a 7 años de edad y  cuando los niños entran en la pubertad . A diferencia de la mayoría de las enfermedades autoinmunes, la DM1 es más común en hombres que en mujeres. 

El riesgo de desarrollo de DM1 en la población general es de 1: 300. En los niños que tienen un hermano relacionados genéticamente, el riesgo se incrementa a 1:7 y es mayor en niños menores de 5 años de edad. Los hijos de madres con DM1 tiene un riesgo aproximadamente al 3% y el linaje de los padres puede llevar aproximadamente a un riesgo del 5%. Causas genéticas confieren riesgo para el desarrollo de DM1, al igual que la variación estacional y el mes de nacimiento lo que sugiere una influencia ambiental sobre la patogénesis de la enfermedad. Los niños nacidos en la primavera tienden a estar en mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, mientras que el diagnóstico se incrementa durante las temporadas climáticamente frías. Esta es una asociación epidemiológica que requiere mayor investigación...............

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jueves, 30 de julio de 2015

313- Autoinmunidad hepática

Eduardo Luiz Rachid Cancado, Clarice Pires Abrantes-Lemos, Debora Raquel B. Terrabuio. La importancia de la detección de autoanticuerpos en hepatitis autoinmune. Frontiers in Immunol. 2015; 6: 222. Department of Gastroenterology and Clinical Hepatology of Hospital das Clinicas, University of São Paulo School of Medicine, São Paulo, Brazil y otros.

Introducción

Los autoanticuerpos en la hepatitis autoinmune (HAI) son ampliamente utilizados para su diagnóstico y clasificación y además también son útiles para definir el pronóstico e inferir en el comportamiento clínico.

Diagnóstico y Clasificación de la HAI

Hay, un sistema de puntuación simplificada basado en sólo cuatro parámetros: i) ausencia de anticuerpos contra la hepatitis viral,  ii) aumento de niveles de IgG,  iii) características histológicas típicas y iv) reactividad de autoanticuerpos hepáticos (cada uno con una puntuación máxima de dos puntos por debajo de las especificaciones estándar).  (En algunos casos complejos en donde la biopsia no es posible de realizar, se pueden utilizar sistemas de puntuación combinando ciertos factores clínicos y de laboratorio)

Como se indica en la interpretación de estos criterios simplificados, no es posible tener un diagnóstico definitivo sin reactividad para autoanticuerpos, pero esto no es cierto. De acuerdo con los criterios clásicos para el diagnóstico de HAI, la importancia de las pruebas de autoanticuerpos se distribuyen entre varios parámetros parámetros. Sólo los pacientes adultos con la reactividad de autoanticuerpos en dilución mayor de 1/80 en los marcadores clásicos que involucran a  los anticuerpos anti-músculo liso (ASMA), anticuerpos antinucleares (ANAs) y anticuerpos anti-hígado/riñón tipo microsomal (anti-LKM1) que tienen 3 puntos. Cuando estos marcadores estan ausentes, otros anticuerpos secundarios como el  anticuerpo anti-soluble/antígeno páncreas (anti-SLA/LP) y el hígado citosol tipo 1 (anti-LC1), deben ser probado. Es posible llegar a un diagnóstico definitivo de HAI sin ninguna reactividad de estos autoanticuerpos, y esto ocurre en aproximadamente el 5-10% de todos los casos HAI.

La reactividad de autoanticuerpos en HAI es crucial para su clasificación. ASMA y ANA son marcadores  tipo 1 y el  anti-(HAI-1) y anti-LKM1 y ant-LC1  son marcadores  tipo 2 (HIA-2) . Los anticuerpos anti-SLA / LP se consideraron inicialmente los marcadores de un tercer tipo de HAI, pero este tema sigue siendo objeto de debate. Los principales autoanticuerpos,  sus antígenos diana correspondientes y las técnicas para su detección, se muestran en la Tabla 1 del artículo

Anticuerpos anti-musculo liso, antimicrofilamentos y anti-actina

Los anticuerpos anti-músculo liso fueron descritos inicialmente en secciones histológicas del estómago de roedores en 1965, con la reactividad en la muscularis mucosae, que es la submucosa de las paredes de los vasos, y las capas musculares. Sin embargo, los patrones observados en secciones de riñón producen más información debido a que el antígeno diana para el ASMA es la forma filamentosa de actina (F-actina), y esta información se proporciona a través de la presencia de un patrón tubular (una reacción fluorescente en los vasos, glomérulos y fibrillas dentro de las células tubulares en secciones de riñón de roedores no fijadas).

Para detectar correctamente los anticuerpos anti-F-actina es necesario identificar la reactividad de microfilamentos en cultivo celular por inmunofluorescencia indirecta. Para visualizar mejor los microfilamentos en las células en bajas diluciones, se debe calentar e inactivar las muestras de suero a 56°C durante 30 min o diluirlas en soluciones  quelantes de calcio para inactivar un suero lábil y una proteina calcio-dependiente que corta la F-actina del sustrato , llamado gelsolina.

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sábado, 25 de julio de 2015

312- Recomendaciones sobre anticuerpos antinucleares

Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC) Comité Científico. Comisión de Enfermedades Inmunológicas: I. Alarcón Torres, C. González Rodríguez, J. Jiménez Jiménez, A. Fernández Suárez y M. Alsina Donadeu. Actualización en el manejo de los anticuerpos antinucleares en las enfermedades autoinmunes sistémicas. Recomendación (2014)

1. Introducción
2. Objetivo y campo de aplicación
3. Definición
4. Guías de práctica clínica y recomendaciones para el manejo de
los ANA en las enfermedades autoinmunes sistémicas (EAS)
4.1. Aspectos relacionados con la metodología del laboratorio
4.2. ANA en sujetos asintomáticos y otras enfermedades
4.3. Recomendaciones metodológicas
4.4. Recomendaciones para el informe de resultados de los ANA
5. Manejo clínico de los ANA en el diagnóstico de las EAS
5.1. Lupus eritematoso sistémico
5.2. Esclerosis sistémica
5.3. Polimiositis/dermatomiositis
5.4. Síndrome de Sjögren
5.5. Fenómeno de Raynaud
5.6. Artritis crónica juvenil
5.7. Artritis reumatoide
5.8. Lupus eritematoso inducido por fármacos
5.9. Enfermedad mixta del tejido conectivo
6. Manejo clínico de los ANA en la monitorización y pronóstico
7. Recomendaciones para el manejo de los ANA en las EAS
8. Bibliografía
ANEXO: Abreviaturas

1-. Introducción

Las enfermedades autoinmunes sistémicas (EAS) son un grupo de enfermedades de expresión clínica muy amplia y variada, con un curso crónico caracterizado por comprometer múltiples órganos. En este grupo de enfermedades se encuentran el lupus eritematoso sistémico (LES), la  polimiositis/ dermatomiositis (PM/DM), la esclerosis sistémica (ES), la artritis reumatoide (AR), la artritis crónica
juvenil (ACJ), la enfermedad mixta del tejido conectivo (EMTC) y el síndrome de Sjögren (SS). El diagnóstico de estas enfermedades es difícil ya que suelen debutar de manera inespecífica con poliartralgias, polimialgias, fiebre de origen desconocido, alteración de la función renal o hepática e hipergammaglobulinemia.

La expresión de “anticuerpos antinucleares” (ANA) y “anticuerpos extraíbles del núcleo” (ENA) no son términos técnicamente correctos ya que no cubren todo el espectro de autoanticuerpos relevantes. Con la determinación de los ANA se pueden detectar anticuerpos dirigidos contra el núcleo y también contra elementos no nucleares, incluyendo componentes de la envoltura nuclear, aparato del huso mitótico, citoplasma, otros orgánulos citoplasmáticos y membranas celulares, por ello se ha propuesto la denominación de anticuerpos anticelulares que abarca todas las distintas especificidades de los ANA. La determinación de ENA revela la presencia de anticuerpos frente a determinados antígenos que en la realidad, no son ni extraíble ni nucleares. Por lo tanto, se ha sugerido cambiar estos términos obsoletos por otros más apropiados, tales como anticuerpos anticelulares y anticuerpos específicos, respectivamente.  Este cambio en la nomenclatura requiere un amplio consenso y un período de adaptación. 

La presencia de los anticuerpos anticelulares, frente al núcleo (ANA) o frente a distintas especificidades, se considera criterio diagnóstico para algunas de estas enfermedades por lo que su determinación en suero se ha convertido en una práctica habitual e imprescindible para el estudio de las EAS. Por ello, con el fin de establecer las directrices para el uso adecuado de estas determinaciones, el American College of Rheumatology (ACR) y otros grupos de expertos han desarrollado guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones internacionales para el manejo de estas pruebas inmunológicas en el laboratorio de autoinmunidad. Estas guías establecen las pautas para mejorar la eficiencia y eficacia en el diagnóstico, monitorización y pronóstico de la enfermedad 

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